CÓRDOBA,
VER.- Luis Enrique llegó con muchos ánimos con el espíritu decidido a correr,
que es lo que hace demasiado bien, entre él y su hermano solamente llevaban un
par de tenis, que le donaron manos que apoyan a los niños pentathletas de Paso
del Macho, con el fin de darles otra perspectiva de vida y que logren evadir
los riesgos que lleva vivir en las colonias más pobres y marginadas de su lugar
de origen.
Su hermano
José Manuel, dos años mayor que él (13 años), fue inscrito en la categoría
mayor y Luis Enrique, nuestro personaje, en la infantil.
Decidió prestarle los tenis a su hermano y pidió permiso al los organizadores de correr descalzo, porque los zapatos negros que usa para la escuela, le quedan grandes para correr con ellos, algo que no le podían responder fácilmente, pero luego de unos minutos de dudas, le dijeron que sí, podía correr sin zapatos.
Su
mentalidad es de ganador, es un guerrero como todos los que forma semanalmente
el Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, donde nada ni nadie le debe
impedir seguir adelante con lo que tenga a la mano y con imaginación.
Su historia
de pobreza es muy parecida a la de muchos niños de este municipio pasomachense,
donde la economía depende de la zafra, que al finalizar deja un mundo de
incertidumbre, atrasos, falta de oportunidades, desempleo y desintegración
familiar.
Luis enrique y su hermano no cuentan con apoyos de gobierno de ninguna especie, como que Sedesol gasta mucho dinero en pagarle a la gente presuntamente “pobre” que para cobrar sus apoyos acude en camionetas hasta de lujo, mientras que la gente realmente pobre se queda trabajando para los beneficiarios como servidumbre.
Eso no le
importó a Luis Enrique que corrió como gamo a la meta de los 500 metros planos,
con su camiseta del Pentathlón, su número 0065 en la espalda y un muy modesto
short, con la emoción de participar en una carrera en una gran ciudad,
compitiendo con atletas experimentados. Llegó en octavo lugar, “si no hubiera
sido que me tiraron de un empujón a media carrera, mi comandante, hubiera llegado
mas rápido”, dijo enfadado a su encargado de sub zona del Penta Paso del Macho.
Luis
Enrique es un guerrero, se ganó un par de balones de hule en la rifa que
hiciera el comité organizador de la “Carrera por la Salud del Trabajador” y va
de regreso a su casa, no le importa haber corrido sin zapatos, porque estuvo en
una gran carrera atlética. Viaja feliz de regreso a Paso del Macho, porque
entre todos los pentathletas le invitaron a comer a él y a su hermano y tendrá
mucho que platica con sus amigos en la escuela mañana. Es un guerrero descalzo,
pero se está formando para que un día esto no le cauce frustraciones y supere
con orgullo todo, retando al destino.
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